domingo, 28 de octubre de 2007
 
Si tú me dices ven, lo dejo todo ...

No volveré siquiera la mirada

para mirar a la mujer amada ...

Pero dímelo fuerte, de tal modo

que tu voz como toque de llamada,

vibre hasta el más intimo recodo del ser,

levante el alma de su lodo

y hiera el corazón como una espada.

Si tú me dices ven, todo lo dejo ...

Llegaré a tu santuario casi viejo,

y al fulgor de la luz crepuscular,

más he de compensarte mi retardo,

difundiéndome Oh Cristo ! como un nardo

de perfume sutil, ante tu altar.


Amado Nervo

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Publicado por zahir_peru @ 6:40 AM  | POEMAS
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