lunes, 15 de octubre de 2007

Vengo del fondo oscuro de una noche implacable,
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable,
y una paloma blanca se me posa en el hombro.

Mi corazon humilde se detiene en tu puerta,
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegria en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.

Al fin crecio el rosal aquel que no crecia
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo tambien he cambiado mucho desde aquel dia,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.

Quizas tu alma esta abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mirame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabras que no he vuelto... porque estaba contigo.


Jose Angel Buesa

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Publicado por zahir_peru @ 9:39 AM  | POEMAS
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